martes, 10 de marzo de 2015

Sal Marina: de los picolinos a la innovación



Los picolinos (pequeños tractor soviéticos) fueron los primeros en entrar a los cristalizadores, luego se incorporaron los Bolgar, posteriormente llegaron los DT 75 acompañados de los YUN tirando carretas, las alzadoras cañeras y las combinadas arroceras, aquello se parecía más a una cooperativa o una granja agrícola que a una salina.


El tiempo apremiaba, había que mecanizar la extracción del cloruro de sodio. Hasta ese momento la sal se picaba, alzaba y transportaba de forma manual, utilizando enormes ganchos, palas y carretillas, los hombres no resistían y muchos llamaron a las salinas el infierno blanco.

Corría la segunda mitad de la década de los 60 y los innovadores encabezados por la brigada de los Carlines, Velorio, Cabal, Godoy y otros muchos pusieron el ingenio y la decisión de transformar aquellas condiciones de trabajo.

Se impuso entonces el Caimanero, tractor al que se incorporaron los aditamentos necesarios, apoyado por los cargadores frontales y los camiones de volteo, así se incrementó la productividad y la eficiencia y se humanizó esta dura labor.

Simultáneamente se ampliaron y fortalecieron los pisos de los cristalizadores para garantizar la maniobrabilidad de los equipos, se construyeron terraplenes y obras de fábrica, el trabajo se tornó intenso. De aquel infierno blanco solo queda el amargo recuerdo.

Desde los picolinos hasta el Caimanero, gracias a Carlines, Velorio, Cabal, Godoy hombres emprendedores que legaron su innovación a Víctor Ramírez, Wilmer Machado y Cisto Ramírez, innovadores con que cuenta hoy la empresa salinera Frank País de Caimanera, por quienes la producción de sal rebasa los niveles productivos planificados.

La estabilidad de la producción en este importante sector de nuestro país, se logra en gran medida por las adaptaciones incomparadas al proceso,  entre ellas un molino de martillo para la sal seca, la adaptación de las diferentes partes de una centrífuga australiana al sistema, la recuperación del destilador en el laboratorio, en la planta se hicieron piezas nuevas a la zaranda que estuvo paralizada y de este modo se pudo volver a clasificar el producto. Lo cierto es que el compromiso con la empresa y con la Revolución se mantienen en este gran movimiento de innovadores que cada año se destacan en la producción de piezas de repuesto y permite a la Empresa Salinera Guantánamo mantener en alta la disponibilidad técnica del transporte y el apoyo a la producción, y con ello el cumplimiento de los planes de sustitución de importaciones de sus principales productos: la sal fina, la sal industrial y la entrega a las Tiendas Recaudadoras de Divisas de la marca de sal extrafina “Caribeña”.

Caimanera garantiza más del 70 por ciento de la sal que consumen los cubanos.

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